Tahdziú, Yucatán; 31 de enero de 2019 (Bernardo Caamal Itzá).- En el marco del evento comunitario Xik’nal (volar), más de 200 niños mayas de Tahdziú participaron y convivieron para recordar a la niña Ana Cristina quien fue privada de su vida los últimos días del mes de agosto del año pasado.

El Gestor Intercultural, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Alejandro Victoriano Baeza, como parte del trabajo comunitario y la realización de su tesis profesional en esta comunidad, trabajó de cerca con los niños, y durante su breve estancia en el albergue de esta comunidad promovió diversos eventos culturales que enaltecieron la cultura maya.

Resaltó que este encuentro y convivio con los niños, se realizó gracias a la donación recibida por iniciativas sociales y médicos de la Ciudad de México, quienes hicieron llegar dulces, juguetes, incluso algunos productos para prevenir la caries.

Destacó que lo más importante del evento infantil fue recordar a la niña Ana Cristina, quien fue privada de su vida de forma trágica los últimos días del mes de agosto del año pasado.

Fueron los padres de Ana Cristina quienes conmovieron a los asistentes al evento.

“Esperamos que exista la justicia y la muerte de mi pequeña no quede impune”, añadió.

Después de la inauguración, los niños y las niñas que participaron escribieron cartas de agradecimiento a quienes enviaron los juguetes, otros resaltaron lo que significa vivir en Tahdziú.

Asimismo, en este mismo evento infantil, fueron sensibilizados en cuanto al tema de la prevención de la caries, luego participaron rompiendo la piñata y sorteos en donde obtuvieron sus juguetes y dulces.

Mientras que las madres que acompañaron a sus hijos, también tuvieron la oportunidad de elegir algunas ropas en un bazar comunitario que se realizó en las inmediaciones el lugar.

“Jach kimáak in wóol uch u takpajal le mejen palalo’obo” – estoy agradecido a los niños que me hayan acompañado – señaló en lengua maya Victoriano Baeza, y aclaró que para él ha sido una oportunidad convivir y conocer los pueblos mayas, y le permitió redactar su tesis profesional y durante el tiempo en que estuvo no solo en Tahdziú sino en los otros pueblos.

“Hay mucho que hacer y sobre todo que se trabaje de cerca con los niños y con sus familias que aún preservan la milenaria cultura maya”, concluyó.