Acanceh, Yucatán, 9 de agosto de 2022 (ACOM).- Catalogado como vandalismo, fue como vecinos y feligreses católicos nombraron a la pinta de paredes de una capilla del municipio de Acanceh.

La capilla está ubicada sobre la calle 17B, entre 40 y 10 de la colonia «El Zapotal», la cual está dedicada al «Divino Niño».

La construcción se encuentra entre casas vecinales, en un barrio de los más alejados de la población y precarios, en lo que respecta el servicio de alumbrado público y limpieza de calles; aunado a la falta de vigilancia.

Ahí es, en dónde al parecer, grupos de jóvenes se reúnen para dejar aflorar lo que para ellos es «arte urbano» y para otros un sello de vandalismo y falta de educación.

Entre las leyendas que se pueden observar en dichas pintarrajeadas se encuentran las letras alusivas a grupos vandálicos muy conocidos en la ciudad de Mérida y Kanasín.

Aunque para algunos, este tipo de acciones podría significar poco; la realidad es que grafitear es ilegal, ya que es un acto vandálico porque transgrede visual, social y legalmente el orden espacial y público. Los grafiteros se apropian del espacio público, invaden la propiedad privada, rayan y manchan paredes limpias, pintan de manera clandestina y burlan a la ley.